Exposición: El Tránsito de la vida

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vestidoEl MITLE ha abierto sus puertas con una exposición denominada "El tránsito de a vida", en la que se hace un recorrido por los ritos más importantes dentro del ciclo vital de un individuo a través de las indumentarias que portaban. Es un viaje a través del tiempo a un pasado no muy lejano, pero que dista mucho ya de las actuales formas de vida contemporáneas.

La influencia de los valores sociales de un pueblo, sus costumbres y modos de vida, sumados a las características climatológicas de su entorno físico, determinan que sus indumentarias adquieran unas características concretas que en la actualidad son una interesante fuente de información. Estas formas de vestir, al igual que las personas que las usaron, estaban condicionadas por las rígidas costumbres que imponía la sociedad tradicional. Es por ello que a través de la indumentaria podemos conocer las diferentes etapas de la vida de los individuos que las portaron.

La globalización cultural ha llevado a la desaparición de las seņas características que identificaban a las sociedades tradicionales, lo que ha provocado la pérdida paulatina de los conocidos como rituales de tránsito. Estos ritos, que marcaban la vida de la comunidad, han estado muy relacionados con la religión y las creencias, y han jugado un papel decisivo en el ciclo vital de sus individuos. El bautismo, los ritos de la mocedad, el matrimonio y la muerte son acontecimientos que determinan el estado del individuo dentro de su grupo social.

Con esta primera exposición el MITLE ofrece una visión de los leoneses a través de su indumentaria, marcados tanto por los ritos impuestos por la sociedad como por el ciclo anual de trabajo y el día a día de su devenir vital.

BAUTISMO

vestidoEl primer espacio expositivo se ha dedicado a uno de los ritos que marcaba la entrada de los niņos a su comunidad, el primer momento de la vida de cualquier persona. La religión servía como un aglutinante social y como seņa identificativa del individuo dentro de la sociedad religiosa, que hasta el último cuarto del siglo XX era una norma habitual. El bautismo representaba la iniciación del recién nacido como parte integrante de la comunidad, asumiendo desde ese momento sus normas. El rito creaba un vínculo entre la sociedad y el individuo, a través del cual este último adquiría unas obligaciones, pero también un sistema de defensa ante la misma sociedad, en la que cualquier cosa ajena a la normalidad era rechazada.

Antes de tres días los niņos eran llevados a tomar el agua de los brazos de la madrina, ya que la madre se encontraba en cuarentena. Era tradición que la madrina diera el gorro, mientras que el padrino pagaba la mantilla, la cual se regalaba al hijo mayor y con ella se bautizaba al resto de hermanos.

En esta vitrina podemos ver un ejemplo de indumentaria tradicional de la comarca del Jamuz. El niņo va ataviado con Jubón, Mantillas (bajera y cimera), Fajero (del que cuelgan amuletos), Corbatín, Babero y Gorro. Destacar de la indumentaria de la Madrina el mantón o paņuelo de hombros de lana bordado en colores, de los denominados "Carbajalinos", el justillo y el mandil de estameņa bordado. En la misma época, junto con la moda popular de Manteo y Mantón, conviven las modas de villas y ciudades, muy marcados por modas francesas, como el otro ejemplo de indumentaria de bautismo, que corresponde a modelos de influencias europeas, y que es de Valencia de Don Juan. Destacar el conjunto del traje de bautismo del niņo, compuesto por Faldón, Capa y Gorro, en tonos claros, en marcado contraste con la indumentaria tradicional de otras comarcas leonesas.

Las creencias populares otorgan a ciertos objetos capacidades sobrenaturales y de protección contra enfermedades, los denominados amuletos. En los primeros aņos de vida es cuando el niņo más desprotegido está, por lo que se recurre a estos objetos de forma preventiva. Son de origen muy variado, y destacan los objetos de azabache, tales como cuentas e higas, las garras de tejón, los sonidos de plata o hierro, relicarios y escapularios de santos, dientes de escualo, sirenas y un largo etcétera, que colgaban al "dijero", que era el fajero donde se prendían estos amuletos.

RITOS DE LA MOCEDAD

vestidoEl paso de la infancia a la mocedad venía determinado por la participación en determinados actos que consolidan al individuo dentro del grupo social, muchos de los cuales venían marcados por una indumentaria particular característica. Ejemplo de estos actos eran las danzas que se ejecutaban en fechas seņaladas del calendario festivo anual, o los antruejos y carnavales que se celebraban por toda la geografía leonesa.

En el primer espacio dedicado a la mocedad tenemos dos ejemplos de estos trajes rituales procedentes de la Maragatería, los trajes de maya y danzante del Val de San Lorenzo.

Las mayas entroncan con tradiciones precristianas de culto a la fertilidad. Suelen ser mozas en número par que ejecutan danzas coreografiadas, entre las que destaca la que realizan alrededor del mayo (árbol que se pinaba en determinados lugares durante el mes de mayo), en el que se clavaba una cinta por cada moza, que éstas iban entrelazando al son de la música.

Los danzantes participaban en las procesiones en honor al santo y en fechas cercanas a su festividad. Las danzas más conocidas son las de Cabreros del Río, Laguna de Negrillos, Villamaņán, Valencia de Don Juan, San Esteban de Nogales, el Val de San Lorenzo, o las del Rey Nabucodonosor en Corporales, cada una con una indumentaria particular.

Los antruejos entroncan con las saturnales romanas y las fiestas precristianas del vencimiento de la luz sobre las tinieblas. En ellos hay una serie de personajes característicos que se repiten, como el guirrio y el toro que se pueden apreciar en el segundo espacio dedicado a los ritos de la mocedad, y que participan en los actos del carnaval de Velilla de la Reina.

Aunque cada pueblo aporta sus características propias, estos trajes rituales responden a un prototipo de indumentaria que podemos encontrar en toda la península Ibérica y gran parte del Mediterráneo, así como en Latinoamérica, fruto del aporte cultural hispano.

LA BODA

vestidoLa boda es el acontecimiento que marca el final de la mocedad, dando paso a la vida adulta. Se dejan de realizar las actividades relacionadas con la etapa anterior y se pasa a formar un nuevo núcleo familiar. Volvemos a encontrarnos con un rito religioso que determina un cambio de estado del individuo dentro de la sociedad, imponiendo una nueva forma de relacionarse con su entorno, comprendiendo todos los ámbitos desde la vida cotidiana hasta su forma de vestir.

A lo largo de los aņos ha cambiado la percepción que tenemos de la indumentaria destinada para la boda. Encontramos interesantes documentos que nos hablan de indumentarias que podrían denominarse "rituales" del matrimonio, vestidas exclusivamente ese día. Desde mediados del siglo XIX comenzamos a encontrarnos con dos modalidades de indumentaria bien diferenciadas, marcada una por la continuidad de formas populares y la otra por la introducción de modas foráneas. En este espacio expositivo encontramos ejemplos de ambas corrientes, y mostramos diversos prototipos de trajes de boda.

Comenzamos con ejemplos de moda popular, que responden a dos prototipos de indumentaria de finales del siglo XIX. Los primeros, del alfoz de León, responden a modelos extendidos por gran parte del centro y suroeste de la geografía leonesa. Los segundos, de la Maragatería, presentan particularidades que los hacen característicos de su zona. En estos últimos conviven piezas pertenecientes a muy diversas etapas de la evolución de la indumentaria tradicional leonesa, destacando las de la indumentaria masculina. Muestra de la importancia que tenía tanto la indumentaria como la joyería en las sociedades tradicionales es la alta estima que se daba a estas prendas, llegando a formar parte de los regalos nupciales que se intercambiaba la pareja. Mencionar una prenda de obligada utilización en los actos religiosos y especialmente en las bodas, como es la mantilla o manteleta, prenda que cubría la cabeza de las mujeres como seņal de recato.

Los dos últimos ejemplos responden a modas foráneas y muestran su aceptación en los grandes núcleos poblacionales, así como su influencia directa en la forma de vestir de las clases populares. Se impone el color negro en la indumentaria de boda, así como la utilización de aplicaciones de agremanes y tiras de cuentas de cristales o abalorios.

FIESTA

Las festividades seņaladas dentro del ciclo anual marcaban una forma de vestir diferenciada. Se utilizaban las mejores prendas del ajuar y se aprovechaba para estrenar las nuevas. Se ponían en la fiesta del patrón, navidad, pascua y acontecimientos especiales como bodas. Es aquí donde mejor se pueden apreciar las características particulares que imprimen las diferentes zonas a su indumentaria. En estos ejemplos podemos apreciar las múltiples técnicas utilizadas para adornar la indumentaria.

En esta vitrina encontramos dos ejemplos de indumentaria de la comarca de la Valdería, caracterizados por la profusión en el adorno. En el traje femenino apreciamos el uso de la aplicación de cuentas de cristal, conocidas como abalorios, de prendas ricamente bordadas, materias primas como sedas y de abundante joyería. El traje masculino también muestra ostentación en el adorno del chaleco y en la utilización de prendas de seda y bordados, respondiendo al prototipo de traje masculino de chaqueta corta y ataqueras. De la comarca de Luna tenemos un ejemplo en el que se puede apreciar la utilización de la técnica del "picao" consistente en la superposición de diferentes telas. Es un traje prototipo de la indumentaria de la montaņa occidental leonesa. Los dos últimos ejemplos de indumentaria festiva corresponden a las comarcas de Tierras de León y de Los Oteros, en los que destacamos el blusón del traje masculino y la saya picada y el mantón del ramo del traje femenino.

En la siguiente vitrina tenemos un ejemplo de indumentaria festiva de la comarca de la Valduerna, caracterizado por la utilización, tanto en sus materiales como en los adornos, de colores vivos. Destacar en este las ricas colonias de seda y una prenda bastante arcaica como es la denga (prenda que cubre los hombros) y que pervive de modas anteriores a la aparición de los mantones o paņuelos de hombros.

DIARIO

La ropa de diario destaca por una mayor sobriedad en sus materiales y en sus adornos. Es la indumentaria que más abundaba, aunque no es la que más se ha conservado. Es la indumentaria que mejor refleja la imagen del individuo, y quizás la menos conocida, ya sea por su escasa conservación o por la práctica ausencia de adornos que la convierte en una indumentaria poco llamativa. No hay que confundirla con la indumentaria de labor, similar pero algo más rota, remendada y menos limpia.

Es interesante como ciertas prendas que tienen su origen en modas anteriores permanecen integradas dentro de las indumentarias de diario de las diferentes comarcas leonesas. Cabe destacar aquí el calzado expuesto y que representa un completo muestrario.

Encontramos tres ejemplos de indumentaria de diario. Dos ejemplos femeninos de las comarcas de Montaņa Oriental y de Los Ancares, y un ejemplo de indumentaria masculina de la comarca del Páramo.

MUERTE

vestidoPunto final de la vida de todo individuo, y que marca la forma de vestir de los familiares del difunto. Es el conocido como "luto", periodo de tiempo en el que se guardaba una actitud de respeto hacia el familiar desaparecido, y que variaba dependiendo del grado de parentesco que se tenía. La mujer guardaba un "luto riguroso", que consistía en vestir prendas de color negro y con la práctica ausencia de adornos. En este espacio podemos apreciar un ejemplo de indumentaria de luto de la comarca de Tierra de Campos, pero que responde a un modelo extendido por toda la provincia. Los niņos también se veían obligados a guardar luto. Se imponían las prendas de color negro y se prohibía cualquier actividad que representara alegría, como correr, saltar o jugar. Encontramos aquí un ejemplo particular en el que se muestran prendas de luto infantil. El hombre de luto no vestía totalmente de negro. Se podía apreciar su estado por la utilización de ciertas prendas o la utilización de otras de forma característica. Podemos apreciar un ejemplo de prenda de luto masculina en esta anguarina, prenda de abrigo que quedó relegada a este uso.